sábado 13 de enero de 2007

CATEDRAL DE LA ALMUDENA


Es de noche. Recorro en taxi el Paseo de la Virgen del Puerto. Mirando hacia arriba, a la derecha, se ve iluminada la mole de la Catedral de la Almudena. Rivaliza con otro “moloch”: el Palacio Real. Pese a la arboleda de la zona y a la magia nocturna de los edificios iluminados, La Almudena no puede esconder su fealdad. La dichosa catedral de Madrid, tardíamente construida, hiede con una rancia olorisca de franquismo fin de siglo. Es la representación de una modernidad agonizante de puro vieja, es el revoque de fachada de la España más cripto-carca. Es horrible, hortera, innecesaria, anacrónica, absurda, insultante, inútil. Es un monumento a las bestias que se reproducen en el nido del poder. Habría que demolerla, mascullo desde el asiento trasero del taxi. Disfrutaría viendo cómo se cae a pedazos tamaño alarde de mal gusto y mala leche, semejante insulto al buen pensar, al buen ser.
El taxi sigue su camino. La catedral sale de foco. Sigo pensando. Si la Almudena se desmoronara como un castillo de arena, inevitablemente la reconstruirían. Presidentes, alcaldes, concejales y demás gentes de mal vivir esquilmarían los presupuestos públicos para derivar dineros hacia las magnas obras que han de realzar su ralea. Miserables pesetillas que podrían destinarse a cualquier otro fin se convertirían en piedra granítica para recomponer el horror. Los madrileños sufriríamos años de interminables obras, atascos de tráfico e inauguraciones fastuosas publicitadas por la barbarie mediática. Mejor que no se derrumbe.
Llego a Plaza de España. Los razonamientos siguen su curso con lógica inmisericorde. Se derrumbe la Almudena o siga en pie, la canalla de los sillones robará cuanto pueda de los fondos públicos; peor aún, los privatizará en breve plazo para dar cobertura legal al robo, al secular latrocinio del rico para con el pobre. La codicia de los poderosos no conoce límites, no precisa excusas, no cesa ni se arrepiente. Así pues, ¡que se caiga la Almudena!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Dijo Grock:
"No pasarán",
decían los marxistas.
"Ya hemos pasao",
decimos los facciosos".
Lo cantaba Celia Gámez con esa chulería del "ahora vuelvo a mandar yo y tú callas y me besas el culo". Y bien que pasaron, bien que se pasaron. Gallardón "Ramses VI" - el alcalde racista que no acudió al homenaje a los dos ecuatorianos asesinados por los niños pijos y tontos de la ETA actual"- se ha "pasao" en la destrucción de Madrid, en confundir muy intencionada e interesadamente las obras públicas con una política de de creación sistemática de zonas devastadas. Ya que siguen y segirán pasándose mientras estén ahí, que se derrumbe toda su mierda: La almudena, Los Nuevos Ministerios, todas las putas fuentes de Alvaréz del Manzano, la M30, la M40, la M50, el mausoleo del vacío que se construyó Franco en la Moncloa, ese mojón de proa de barco que hay en la Plaza de Castilla, la futura obra en construcción de terminal de ferroarril en la Puerta del Sol, el Valle de los Caídos... Que se derrumbe toda la mierda de negocios político-inmobiliarios-suntuarios de esta mala gente. No vamos a estar mejor. Total, como bien percibes, van a seguir encima de la burra. ¡Hay que echarlos! Aunque los que vengan no sean precisamente de los "nuestros". Los "nuestros" somos nosotros, y no tenemos arreglo, nos dedicamos a otras cosas, a tratar de sobrevivir y ser felices bajo el acoso de tanto hijo de la gran puta.

masenka dijo...

Mientras la gente gritaba en la manifestación "Por qué no está aquí el alcalde de Madrid" en Telemadrid decían desde los estudios: "Los manifestantes siguen lanzando gritos contra Eta ..."